sábado, 13 de marzo de 2010

Ellen G. de White y la entrada tardía a la escuela, ahora la ciencia la apoya

Siempre me han admirado esos países de los que casi nadie habla, que no suelen ser portadas de los periódicos ni para bien ni para mal. Me admiran porque suelen tener muy altos niveles de vida. Qué paradójico que esos países como Finlandia, por ejemplo, en vez de ser modelo mediático pasen desapercibidos, aunque casi mejor para ellos. Viene esto a cuento de que me he enterado que en Finlandia no se escolariza a los niños hasta los siete años. En España como saben es obligatorio ya a lo tres años. ¿Qué consecuencias puede tener esto?
Bueno es difícil de demostrar pero hay argumentos ciertamente preocupantes. Según el estudio PISA, los jóvenes finlandeses ocupan las más altas posiciones en las diferentes destrezas evaluadas (matemáticas, ciencias, lectura, resolución de problemas) de todo el mundo. En España el fracaso escolar no ha parado de aumentar en los últimos lustros a la par que se ha ido medicalizando.
Como digo a los niños españoles se les lleva al colegio a los tres años pero buena parte de ellos están en guarderías, lejos del contacto con sus padres desde que son bebés, cuando sólo cuentan con tres o cuatro meses. Y aquí es donde viene la polémica pues resulta que el prestigioso espacio periodístico La Contra del diario La Vanguardia ha entrevistado a una psiquiatra infantil, Eulàlia Torras de Beá, que argumenta:
“La guardería es útil en ciertos casos y momentos, pero no es la opción principal para criar saludablemente a un bebé“.
La entrevista no tiene desperdicio y supone una denuncia real de cómo se cría a los niños en nuestra sociedad, quizá mejor dicho en países como el nuestro pues también explica que hay otros países de largas bajas paternales/maternales y ayudas a la crianza en casa de los pequeños. Algunas respuestas interesantes:
-[La guardería] Es algo que necesitan los padres…, pero no es lo que necesita un bebé.
-¿La guardería acentúa la propensión a enfermar del bebé? Sí. El propio hogar, los brazos de mamá y papá, un círculo reducido de personas… ¡eso es lo que fortalece emocional, cognitiva y físicamente al bebé! La guardería, en cambio, puede comprometer su desarrollo.
-De los cero a los dos años, cuando más plástico es el cerebro, las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que recibe por interacción con las personas centrales de su mundo: abrazos, achuchones, caricias, risas, balanceos, movimientos, sonidos, voces, cantos, palabras, mimos, cariños, músicas, olores, colores, sabores…
-¿La guardería no da esos estímulos? Imposible en grado óptimo, improbable en el necesario, difícilmente con la intensidad y calidad de unos papás atentos y amorosos.
-Tampoco analizamos causas, preferimos castigar o etiquetar: “trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, y medicar. Y quizá por eso llegan cada día a las consultas más psicopatologías en niños cada vez menores… ¡España es ahora el tercer país que más psicofármacos receta a menores! Cortamos síntomas sin analizar causas.
La psiquiatra, que no es la única profesional que realiza esta crítica, también alaba el trabajo de las cuidadoras y con razón, lo que está fallando es el modelo no las personas que, por lo general, en casi todos los ámbitos suelen responder. Y es que más nos valdría prestar atención a los países que no salen en lo periódicos pues algún mérito habrán hecho para ello.

Fuentes:

http://www.migueljara.com/2010/03/13/los-paises-que-no-salen-en-los-periodicos/

http://209.85.229.132/search?q=cache:bewkDnaxvIkJ:www.crianzanatural.com/forum/forum_posts.asp%3FTID%3D61479%26PID%3D758565+finlandia+guarder%C3%ADas&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=es

http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_PISA

Jay Belsky: 'Los niños son más agresivos cuanto más tiempo pasan en guarderías'


Nota:
Mientras que Ellen White fué cuestionada por las siguientes citas, hoy es respaldada por la ciencia, y aún muchos profesores Adventistas desechaban esto. 
Ahora, Dios nos está mostrando que está profeta, que por muchos cuestionada, no sólo tiene razón en temas profeticos y religiosos, sino que también en otros temas como salud, nutrición, educación y así sigue la lista.


Las citas cuestionadas eran la siguientes:

LA CONDUCCION DEL NIÑO-CAPÍTULO 51.  La Preparación para la Escuela
Los primeros ocho o diez años.
Los niños no deberían estar mucho tiempo dentro de las casas; no se les debería exigir que se apliquen con mucho tesón al estudio hasta que se haya echado un buen cimiento para el desarrollo físico.  Durante los ocho o diez primeros años de la vida del niño, el campo o el jardín constituyen la mejor aula, la madre, la mejor maestra, y la naturaleza el mejor libro de texto.  Hasta que el niño tenga edad suficiente para asistir a la escuela se debería considerar su salud mas importante que el conocimiento de los libros.  Debería estar rodeado de las más favorables condiciones para el crecimiento físico y mental (La Educación, pág. 204).
Existe la costumbre de enviar a los niñitos prematuramente a la escuela.  Se requiere de ellos que estudien de los libros cosas que sobrecargan su mente. . . . Este proceder no es sabio.  Un niño nervioso no debiera ser sobrecargado de ninguna manera (Fundamentals of Christian Education, pág. 416).


El programa del niño durante la infancia.
Durante los primeros seis o siete años de la vida del niño, debiera dedicarse especial atención a su educación física antes que a la intelectual.  Si su constitución física es buena, después de este período debieran recibir atención ambos tipos de educación.  La infancia se extiende hasta la edad de seis o siete años.  Hasta este período, debiera dejarse que los niños correteen de acá para allá, como corderitos, por la casa y los patios, dando rienda suelta a sus estados de ánimo, saltando y retozando, libres de cuidado y tribulaciones.
Los padres, y especialmente las madres, debieran ser los únicos maestros de esas mentes infantiles.  La educación no debiera provenir de los libros.  Por regla general, los niños aprenderán las cosas de la naturaleza mediante preguntas.  Harán preguntas en cuanto a lo que ven y oyen, y los padres debieran aprovechar la oportunidad para instruir y responder pacientemente a los pequeños preguntones.  En esa manera, pueden anticiparse al enemigo y fortalecer la mente de sus hijos sembrando buenas semillas en su corazón, sin dejar terreno para que se arraiguen las malas.  En esta tierna edad, la amante instrucción de la madre es lo que necesitan los niños para la formación del carácter (Pacific Health Journal, septiembre de 1897).


Lecciones durante el período de transición.
La madre debiera ser la maestra y el hogar la escuela donde cada niño reciba sus primeras lecciones, y esas lecciones debieran incluir hábitos de laboriosidad.  Madres, permitid que los pequeños jueguen al aire libre; permitidles que escuchen los cantos de los pajarillos y conozcan el amor de Dios tal como se expresa en sus bellas obras.  Enseñadles sencillas lecciones del libro de la naturaleza y de las cosas que los rodean, y a medida que sus mentes se expandan, pueden añadirse lecciones de los libros y pueden fijarse firmemente en la memoria.  Pero aprendan también a ser útiles, aun en sus años más precoces.  Enseñadles a pensar que, como miembros del hogar, han de realizar su parte con interés y espíritu de ayuda, compartiendo las tareas domésticas y buscando el ejercicio saludable en la realización de los deberes necesarios del hogar (Fundamentals of Christian Education, págs. 416, 417).


No necesita ser un proceso penoso.
Tal educación es de un valor indecible para un niño, y esta preparación no necesita ser un proceso penoso.  Puede  darse de tal manera que el niño halle placer aprendiendo a ser útil.  Las madres pueden entretener a sus hijos mientras les enseñan a cumplir pequeñas tareas de amor, pequeños deberes del hogar.  Esta es la obra de la madre: instruir pacientemente a sus hijos, línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y un poquito allá.  Y al hacer esta obra, la madre misma obtendrá una educación y una disciplina incalculables (Carta 55, 1902).


La moral puesta en peligro por los compañeros de escuela.
No enviéis a vuestros pequeñuelos a la escuela demasiado precozmente.  La madre debiera ser cuidadosa al confiar a otras manos el dar forma a la mente del niño (Christian Temperance and Bible Hygiene, pág. 67).
Muchas madres creen que no tienen tiempo para instruir a sus hijos, y a fin de sacárselos del camino y librarse de su ruido y molestia, los mandan a la escuela. . . .
No sólo se ha puesto en peligro la salud física y mental al enviarlos a la escuela demasiado precozmente, sino que han perdido desde el punto de vista moral.  Tuvieron la oportunidad de tratarse con niños incultos.  Se asociaron con los que son ásperos y rudos, que mienten, blasfeman, roban y engañan, y que se deleitan en impartir su conocimiento del vicio a los que son menores que ellos.  Si se deja a los niñitos librados a sus propias fuerzas, aprenden más fácilmente el mal que el bien.  Los malos hábitos se avienen mejor con el corazón natural y las cosas que ven y oyen en su infancia y niñez se graban profundamente en su mente; y la mala semilla sembrada en su corazón joven se arraigará y se convertirá en aguzadas espinas que herirán el corazón de sus padres (Solemn Appeal, págs. 130, 132).

Ahora se están viendo los errores de este estilo de vida tan apurado, de sólo materialismo, y trabajar y trabajar por tener más bienes. El poco tiempo que los padres le dedican a los niños está creando a está sociedad egoista y cada vez con menos amor, por eso la Biblia dice que en los tiempos finales los "hijos no tendrán amor por sus padres".
No desechemos el Espíritu de Profecia, en el, Dios nos dejó las grandes verdades para prepararnos para el fin


Dios les bendiga

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